La crisis del COVID-19, un paso más de la Edad Oscura del alma (III). Todo está en Todo.

Actualizado: ago 17

Queridos lectores y seguidores de Magna Ciencia.


En las dos anteriores entradas detallé dos aspectos claves para comprender la crisis actual desde la perspectiva del Conocimiento Sagrado. La primera era el aspecto cíclico del tiempo y el descenso hacia tiempos cada vez más oscuros, distribuidos en forma de 4 edades constituyentes de nuestra Era, y la segunda, la ignorancia de la verdadera condición humana ilimitada, inmortal e omnipotente integrante de un Todo único, indivisible y Auto-Consciente (se recomiendo la lectura del capítulo 7 de Magna Ciencia disponible para descargar).


¿ Es por tanto lo individual un sempiterno reflejo del Todo y viceversa?


La respuesta a esta pregunta clave es un rotundo sí.


El Conocimiento Sagrado NO está fragmentado.


El Conocimiento Sagrado se cimentó sobre las cuestiones existenciales más importantes: ¿Qué sentido tiene la vida? ¿Porqué Dios permite el mal?... Y esto implica y significa a la misma vez, que estas preguntas no estaban separadas de los grandes sabios cuando, por ejemplo, descubrieron los principios universales que rigen la materia animada, esto es, los principios sobre los que se edificó Ciencias Sagradas de occidente y oriente como la Alquimia o el Ayurveda. Tan solo, las supersticiones propias del presente Kali Yuga producto del velo de Maya o ignorancia son las que separan el conocimiento del Mundo Natural en parcelas, para estudiarlo desde el punto de vista de lo que se denomina la química, la filosofía, la biología... (recomiendo mucho la lectura del libro Creencias Antiguas y Supersticiones Modernas del inglés Martin Lings).

Según el alquimista Fulcanelli en su Misterio de las Catedrales, los dos libros que muestra la Diosa Sophia (uno abierto y el otro cerrado) significan dos niveles de conocimiento, el prosaico y abierto para todo el mundo y el sagrado y cerrado reservado para una minoría de Iniciados. Este relieve se encuentra en el pilar de la entrada central de la catedral de Notre-Dame de París.

No hace falta más que la propia historia para ver que el pasado jamás fue así.

Los sabios de la antigüedad eran alquimistas, astrólogos, médicos, filósofos, músicos, artistas... La Espagiria, por ejemplo, Ciencia Sagrada de la que hablé en dos entrevistas con el químico José Luis Ruiz, tiene su raíz etimológica en las palabras separar para unir. Los principios fijos (mercurio) y volátiles (azufre) de las plantas se separaban para descubrir sus propiedades, y luego, se unían para crear medicamentos imitando la forma de operar del Todo, su Consciencia, sus formas...

Laboratorio alquímico.

El divino juego de la manifestación y la Auto-Limitación.


¿ Cual es el único acto que puede realizar una consciencia infinita, atemporal, omnipresente y omnipotente?


Pues la única respuesta posible a esta pregunta es simular o jugar a auto-limitarse, juego en el que consiste el velo de Maya con el que se recubre la realidad en la Edad Oscura. Y este divino juego (en sánscrito se conoce como Lila लीला), se despliega de lo sutil a lo denso (ignorancia) y de lo denso a lo sutil (reconocimiento) a través y en forma arquetípicamente simétrica a los tattvas (तत्त्व) del hinduismo Advaita (25 en el Vedanta, 36 en el Shivaísmo) o las 11 sephirot (סְפִירוֹת) de la Cábala (10 más Dáat דעת) a las que me refería en la entrada anterior (en el capítulo 7 pueden encontrar varios ejemplos de este hecho, en particular a partir de la página 327).


Todo lo manifestado e inmanifestado son arquetipos y formas mórficas que pertenecen a mundos sutiles perfectamente detallados, y de allí que al Atman (आत्मन्) se le refiera también como Cit-Anu (चित्) o átomo de consciencia pura, y se traduzca por el "Si-Mismo" (en inglés donde hay más documentación sería el Self-I, I-Am-Ness o I-Ness), puesto que fuera de Él no puede haber nada: todo está en Él (Vishnu विष्णु significa el que penetra), viene de Él (Brahma ब्रह्म significa el que creada) y regresa indefectiblemente a Él (Shiva शिव significa el que asimila). Ese es el verdadero significado de la Trilogía, omnipresente en infinidad de tradiciones y símbolos.

La trimurti Shiva Vishnu y Brahma adorando a la diosa Kali. Imagen en el templo de Basohli.

Por ejemplo el mantra SoHam (सो ऽहम् ), muy importante dentro del hinduismo, significa en sánscrito Yo-idad (es la) Él-Idad, y en donde no se usa el verbo ser (de allí que su traducción esté entre paréntesis para facilitar su comprensión más no su verdadero significado), ya que en la Trascendencia, solo existe la Suprema-Consciencia. Este hecho apoya claramente que el sánscrito al igual que ocurre con el hebreo sean idiomas anteriores a la Edad Oscura, idiomas de una complejidad superlativa e impensable que pudieran ser inventados por una sociedad que salía de las cavernas. En el Advaita Vedanta, otro importante mantra como es Neti-Neti ( नेति नेति) es recitado para discriminar toda ilusión, para identificar al sujeto más que con el Todo. En el Taoísmo tendríamos lo mismo, el Wu Wei (無為), y en el Hermetismo sería la fusión de los 7 principios al que se referiría con el Todo está en Todo. Toda Magna Ciencia usa los mismos principios y los mismos instrumentos, y esto, nos indica el origen único en una Tradición Primordial No Dual.

Galaxia Messier 81 y dibujo de la misma realizado por Wilhelm Reich. Estas formas vienen a representar formas arquetípicas y mórficas de un mismo fractal. Reich, Wilhelm. Cosmic Superimposition página 237.

La Auto-Contención de la consciencia y la ciencia proscrita.


Este principio de auto-contención ha sido explicado también por parte de algunos genios de la ciencia proscrita, sin contacto con esta Tradición Primordial y sin Iniciación por tanto, principalmente, en la parte final de su obra y como colofón: Wilhelm Reich con su principio de superimposición, Dan Winter con la fractalidad como generadora de negentropía, Viktor Schauberger con la ciencia de la implosión, e incluso en un académico como David Bohm con su idea del orden implicado, es decir, de aquellos principios que crean orden del caos sin miedo a contradecir el Santo Dogma de la ciencia moderna, el segundo principio de la termodinámica.

El Hombre de Vitruvio de Leonardo Da Vinci.

En el número phi φ o número áureo y la espiral de Fibonacci, Da Vinci encontró algo que iba más allá incluso de la propia idea de un fractal de la vida, la huella de Dios (Cosmic Blueprint en inglés). Pero este fractal, que la ciencia moderna ha estudiado a través de grandes hombres como Benoît Mandelbrot (1924 - 2010) , no deja de ser una proyección bidimensional de un arquetipo simple, y no debe de ser confundido por tanto con este principio Trascedente al que me refiero y que engloba todo lo que pueda existir, o dicho en palabras más modernas, todas sus posibles dimensiones (ahora que este término está tan de moda y tan trillado por la Nueva Era).


No se trata de descubrimientos, por tanto, sino de re-descubrimientos, interpretados todos en clave del lenguaje moderno de la ciencia.


Con esta tercera entrada se da un importante avance en el análisis suprahistórico, esto es, en las herramientas que desde la Ciencia Sagrada permiten comprender y entender la realidad de los tiempos oscuros que vivimos. En la siguiente entrada, abordaré otro aspecto clave más en la comprensión de la problemática actual desde la perspectiva del Conocimiento Sagrado: qué NO es la Tradición Primordial No Dual.


Valença do Minho, 14 de agosto de 2021.


PD: Recuerdo al lector de la importancia de leer las entradas anteriores y futuras y el capítulo 7 del libro disponible en descarga.



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