La crisis del COVID-19, un paso más de la Edad Oscura del alma (VIII). Solve et Coagula.

Si has llegado aquí es porque has leído las 7 entradas anteriores.

Si le preguntamos a un químico cuales son sus herramientas básicas de comprensión de su ciencia nos responderá con nociones como tipos de enlaces covalentes iónicos y metálicos, estequiometría, isomería, etc... Conceptos que tienen su lógica basada en leyes y principios que, una vez descubiertos, se aplican para comprender la realidad.


Gran parte Magna Ciencia está dedicada a explicar que, si bien estas leyes son objetivamente correctas cuando explican gran parte de las reacciones químicas que rigen la materia inanimada, la cosa se complica, y mucho, cuando es la vida la que entra en juego. Y sí por vida aquí entendemos la Consciencia y no aquello que los modernos tan toscamente intentan explicar a partir de la bioquímica, la cosa ya no deja de ser compleja, para pasar directamente, a ser imposible y quimérica.

Imagen del Tratado del Azoth de Basilio Valentín. 1659.

Aunque al 99,9% de los biólogos esto que digo les pueda sonar a chino, lo cierto es que la ciencia moderna es muy consciente de esto desde su nacimiento, y lleva el mismo tiempo tratando de reescribir las leyes de la vida de acuerdo, no a como estas son, si no a como el hombre moderno es. Aunque hoy en día se sabe perfectamente que la Consciencia no se puede explicar como reacciones químicas e impulsos electroquímicos en el cerebro, de hecho es una idiotez superlativa que solo puede ocurrírsele a alguien en el Kali Yuga, en la práctica, y allí viene la clave de todo, el 99,9% de los científicos actúan en su quehacer diario como si tal, a pesar de nobles intentos como el de David Bohm de hablarnos con conceptos como el campo no local o el defenestrado Sheldrake hablando de los 10 dogmas de la ciencia moderna. Lo cierto es que todos estos tan solo constituyen intentos que tratan de explicar, con herramientas modernas, lo que la Ciencia Sagrada tenía muchísimo más detallado antes del Kali Yuga. O al menos, esto es lo que defienden estas entradas sobre la crisis del COVID.


Nuestra ciencia moderna es antropomórfica en imagen y semejanza a como el hombre moderno es, llena de sus vicios y con escasas de sus virtudes, y no son pocas las entrevistas donde explico y detallo este hecho en el que no me voy a extender porque ya lo he hecho de manera bastante clara y rotunda al respecto.


Este aspecto es uno de los factores clave para comprender la crisis del COVID desde la perspectiva de la Ciencia Sagrada, quizás el más importante de ellos, y el que se diferencia de otras visiones profundamente influenciadas por la modernidad y sus tentáculos que todo lo quiere absorber para hacérselo suyo.


Con esta entrada por tanto, entramos ya definitivamente en materia.


Veamos.

Ilustración del "Basilica Philosophica" sección Opus Medico-Chymicum, página 273, de Johann Daniel Mylius. 1618. En ella podemos ver los regímenes que rigen el mundo macroscópico y microscópico. https://es.wikipedia.org/wiki/Ars_magna_lucis_et_umbrae

El muy moderno método científico.


Como sabrán, el origen de las leyes y principios de la ciencia moderna parte del método científico.


Cuando los niños llegan a adolescentes se les explica que este fue el método que en el siglo XVIII nació para tratar de comprender la realidad: problema, hipótesis, diseño experimental, conclusiones y formulación de leyes.


Lo que no se les dice es lo que pasaba antes, en ese período que el profesor de historia les ha explicado que fue "de oscuridad". Es el momento de verlo ahora.


¿Qué diferencia el método científico moderno de la Ciencia Sagrada?


Si uno analiza la historia de la ciencia moderna se dará cuenta de que todas sus leyes y principios se han formulado de la misma forma: troceando la realidad y analizándola a partir de sus partes y constituyentes esenciales, es decir, en la forma invertida propia del Kali Yuga de la que hablaba anteriormente.


De este modo, este paradigma se apoya inequívocamente en la figura del especialista, el cual, se convierte, con el paso del tiempo, cada vez más en la autoridad del conocimiento. Esto es algo que durante esta crisis del COVID hemos sido más que nunca testigos de esto, donde Nacho Simón o Margarita del Val se han convertido casi en ídolos de masa, y en donde la gente espera lo que van a decir mañana como el agua de rocío. Es este el culto a la novedad, uno de los pilares fundamentales de las supersticiones modernas.


Los laboratorios modernos, en los cuales quedan muy poco o nada de su raíz etimológica de orar et laborar, se han convertido en lugares con más práctica detectivesca que racional, y en donde la naturaleza es torturada hasta que esta finalmente confiesa como diría alguna lumbrera ilustrada. Luego, en el mejor de los casos, se tratará de dibujar el puzle de la realidad a partir de juntar todas estas piezas y conclusiones de los especialistas, para tratar de armar, con ello, un principio o una teoría que explique el fenómeno, esto es, en la forma invertida del Kali Yuga (disculpen si me hago un poco reiterativo).


Pero el hecho de que uno construya algo a partir de piezas, no significa con ello que pueda llegar a algo con cierto sentido. O dicho en dos palabras más entendedoras: no funciona.


¿Y por qué no funciona?

Representación esquemática de los tres principios y los cuatro elementos y su relación con la tríada alquímica cuerpo, alma y espíritu.

Pues, entre muchos aspectos, porque ninguna de los principios y leyes científicas modernas puede ni podrá jamás comprender porqué la realidad es como es: porqué crece una planta, cuales son las fuerzas que intervienen en su formación, etc...


Un bioquímico, un genetista... podrá atiborramos con verborrea muy técnica y compleja sobre lo que es la vida hablándonos del ciclo de Krebbs o la fotosíntesis, aspectos en los que puede tener más o menos razón, poco importa eso, pero la preguntas anteriores que es las que se formulaba la Ciencia Sagrada siguen allí. Es decir que podemos describir como la planta crece, pero seguimos sin saber lo más importante: porqué crece, porqué vive, porqué adopta la forma o las propiedades que tiene...

Philippus Aureolus Theophrastus Bombastus von Hohenheim, conocido como Paracelso y padre de la Espagiria o Alquimia de las plantas, conocimiento que se pierde en el origen de los tiempos fuera del actual Kali Yuga.

Solo podremos responder a esta pregunta usando el método de la Ciencia Sagrada, esto es, un método que observe, contemple y comprenda todos sus planos, y no, tan solamente el físico y material.


El método científico moderno, muy útil para comprender como funciona un ordenador o un móvil como el que sostienen ahora mientras leen esto, no sirve absolutamente para nada si lo que se pretende es ahondar en este nivel de profundidad. Entramos en ese espacio donde la moderna biología se mueve como un elefante en una cacharrería, un espacio donde el biólogo ignora que ignora.


Veamos muy brevísimamente y sincréticamente en qué consiste este "método inductivo de los antiguos".


Solve et Coagula.


Solve et coagula significa separar y unir. Espagiria, palabra y ciencia atribuida a Paracelso, significa también lo mismo separar y unir.


Un contrasentido, aparente, que parte de una forma de observar la naturaleza desde una óptica radicalmente diferente a la moderna. Estos son principalmente tres:

  • Si los seres vivos nacen y crecen será porqué hay un principio que les hace nacer y crecer. Los alquimistas llamaron a este estado albedo y lo identificaron con el azufre.

  • Si los seres vivos envejecen y finalmente mueren será porqué hay un principio que les hace envejecer y morir. Llamaron a esta fase nigredo y lo identificaron con el mercurio.

  • Y finalmente, si hay un momento donde estas se reproducen, y hay partes que no desaparecen de un ser vivo cuando este muere, quiere decir que allí se encuentran los contenedores del espíritu inmortal y de sus formas. Llamaron a este principio la sal e identificaron a esta fase con el rubredo, esto es, la purificación o trascendencia de la materia imperfecta sobre el espíritu.

Emblema número 9 que representa la fase del 'Putrefactio.' De Johannes Mylius, extraída de Philosophia Reformata. Dibujo de Balthazar Schwan. 1622.

Con este método, la Ciencia Sagrada enlazó el conocimiento de lo microscópico con el macrocosmos, cuando descubrió que estas sales que representaban la materia imperecedera se podían purificar en siete niveles (2 para los planetas mayores Sol y Luna y 5 para el resto) a los que llamaron signaturas (ver capítulo 7 página 320 y siguientes), las cuales, eran regidas por un planeta respectivamente que insuflaba en ellos sus fuerzas formativas. Esto se podía hacer a través de las cuatro vías que identificaban los cuatro elementos: fuego, aire, agua, tierra. Tres elementos más cuatro principios que dan lugar a las 7 signaturas y las 12 constelaciones y casas (que no es lo mismo) del firmamento. Debemos esto conocimiento principalmente a Paracelso, aunque desde la Tradición Primordial se sabe que lógicamente, toda esta Ciencia Sagrada proviene de una etapa anterior al Kali Yuga (recomiendo este artículo página 31 y siguientes). Todos estos principios podían extraerse, purificarse y con ello, amplificarse, y de hecho, esta es la base de toda ciencia médica.

Representación simbólica de las 7 esferas planetarias (Saturno, Júpiter, Marte, Venus, Sol, Mercurio y Luna) que rigen las 7 formas de las plantas a través de las signaturas. Del jesuita Athanasius Kircher en su obra Ars magna lucis et umbrae. 1644. Llama poderosamente la atención la presencia del Ser Primordial, el hombre como representación del cruce entre el micro y el macrocosmos, y del que se ha hablado en anteriores entradas. https://es.wikipedia.org/wiki/Ars_magna_lucis_et_umbrae

Para todo esto ha tenido sentido separar, para con ello a través de la comprensión del Logos Cósmico poder unir: el resultado es que hemos llegado a una comprensión superior de las leyes de la Ciencia Sagrada. Al despojar la materia de su sacralidad y sus leyes cósmicas y naturales, la ignorancia se disparó a niveles insospechados, el pistoletazo de salida del despropósito materialista actual que está detrás de la crisis del COVID.


El método que substituyó al Gran Método.


La ciencia moderna nació a partir del período ilustrado por motivos históricos, sociales, económicos. Es algo bien sabido. Lo que no se sabe, es que el principal de esos motivos, fue el de sustituir el método de la Ciencia Sagrada del Solve Et Coagula por el método científico moderno. Desde este enfoque, el problema ya no es causado por una supuesta industria farmacéutica malvada como muchos de mis compañeros defienden (que sí... en una primera capa efectivamente lo es), si no que esta industria no es causa de nada si no consecuencia de la ignorancia del Kali Yuga. Son los meros actores ejecutores de un plan superior que pretende dividir al humano, en el proceso de inversión del símbolo descrito en la entrada anterior.


Hubieron también otros aspectos que trataré en la siguiente entrada, para con ello comprender el contexto histórico actual con la crisis del COVID. Si hemos llegado hasta aquí es porque esta crisis va a dar un sentido importante a lo que ahora está ocurriendo.


Nunca en la historia, una crisis nos lo ha puesto tan interesante como esta que estamos atravesando, para comprender las capas más profundas de este juego de la ignorancia. Pocos antes de marzo del 2020 lo teníamos tan claro como lo tenemos ahora.


Vamos a ver por tanto esta crisis con la mirada del que solo ve en ella, el juego de la ignorancia del Kali Yuga.


Valença do Minho, 14 de setiembre de 2021.


PD: Habrán notado que no hay muchos enlaces debido a que no hay muchas páginas que expliquen Solve et Coagula, más tan sólo estos dos enlaces que les recomiendo para profundizar.

  1. Entrevista al espagirista argentino Sergio Etcheverry.

  2. Documental sobre como separar los principios alquímicos por parte del alquimista granadino Yavir Abu Omar, que tristemente nos dejó el año 2008.



459 vistas0 comentarios